En Vialti continuamos avanzando en la construcción de un nuevo supermercado para una importante multinacional alemana del sector de la alimentación en Santa Ponça. Tras haber compartido anteriormente el inicio y la evolución de esta obra, volvemos a poner el foco en los últimos trabajos ejecutados, que suponen un nuevo paso dentro del desarrollo estructural del proyecto.
En la fase anterior, los trabajos se centraron en actuaciones estructurales clave para consolidar la base del edificio y permitir el avance ordenado de las siguientes fases de obra:
Montaje de estructura prefabricada.
Ejecución de forjado alveolar.
Ejecución de muros de contención.
Estas actuaciones fueron fundamentales para dotar al edificio de una base estructural sólida y preparada para continuar con nuevas fases de ejecución.
En esta nueva etapa, los trabajos han avanzado con la colocación del armado sobre la estructura prefabricada, incluyendo negativos y mallazo, y con el posterior hormigonado con bomba de la capa de compresión. Se trata de una fase especialmente relevante, ya que permite consolidar el sistema estructural y preparar el edificio para continuar con el desarrollo del proyecto.
Aunque estos trabajos no siempre resultan visibles una vez finalizada la obra, son esenciales para garantizar la estabilidad, la durabilidad y el buen comportamiento del edificio. En una obra comercial de estas características, cada fase debe ejecutarse con precisión técnica, planificación y una coordinación constante entre los distintos equipos que intervienen en el proceso.

Una obra comercial con altas exigencias técnicas
La construcción de supermercados requiere una forma de trabajar muy específica. No se trata únicamente de levantar un edificio, sino de ejecutar un espacio preparado para un uso intensivo, con necesidades técnicas muy concretas y unos plazos habitualmente exigentes.
Un supermercado debe responder a criterios de funcionalidad, seguridad, eficiencia y durabilidad. La distribución interior, las cargas previstas, las instalaciones, las zonas de venta, los almacenes, las cámaras, los accesos logísticos y los recorridos de clientes y trabajadores deben integrarse correctamente dentro del proyecto.
Por eso, las fases iniciales y estructurales tienen tanta importancia. Una buena ejecución en este punto permite que el resto de trabajos avancen con mayor seguridad y eficiencia. La precisión en la colocación del armado, el control del hormigonado y la coordinación con la estructura prefabricada son aspectos fundamentales para asegurar el comportamiento global del edificio.
En Vialti contamos con experiencia en obras comerciales y supermercados, lo que nos permite afrontar este tipo de proyectos con una visión integral. Sabemos que cumplir los plazos es importante, pero también que la calidad final depende de cómo se resuelven los detalles técnicos desde el inicio.
Colocación del armado sobre estructura prefabricada
Uno de los trabajos principales realizados en esta fase ha sido la colocación del armado sobre la estructura prefabricada.
La estructura prefabricada permite optimizar determinados procesos de obra, mejorar la organización de los tiempos y avanzar de forma más ordenada en proyectos con calendarios ajustados. Sin embargo, su correcta integración con el resto de elementos estructurales requiere un control muy preciso en obra.
En esta fase se ha trabajado en la colocación de negativos y mallazo, dos elementos clave para garantizar el buen comportamiento de la capa de compresión y su conexión con el conjunto estructural.
Los negativos cumplen una función especialmente importante en las zonas donde se producen esfuerzos sobre los apoyos. Su correcta disposición permite reforzar estos puntos y mejorar la respuesta estructural del forjado. No se trata solo de colocar acero, sino de hacerlo siguiendo criterios técnicos rigurosos, respetando posiciones, solapes, recubrimientos y condiciones de proyecto.
Por su parte, el mallazo contribuye a repartir esfuerzos, controlar fisuraciones y aportar continuidad al sistema. En este tipo de trabajos, la regularidad en la colocación, el correcto solape entre paños y la estabilidad del armado antes del hormigonado son factores que influyen directamente en la calidad final de la ejecución.
La coordinación del equipo en esta fase resulta fundamental. Antes de proceder al vertido del hormigón, es necesario revisar que el armado esté correctamente colocado, que no existan desplazamientos, que los elementos mantengan su posición y que la superficie esté preparada para recibir la capa de compresión.
Hormigonado con bomba de la capa de compresión
Una vez colocado y revisado el armado, se ha procedido al hormigonado con bomba de la capa de compresión.
El uso de bomba permite realizar el vertido de forma más eficiente, especialmente en superficies amplias o zonas donde es necesario distribuir el hormigón con precisión. En este caso, el sistema facilita una ejecución más ágil y ordenada, optimizando los tiempos de trabajo y favoreciendo una mejor coordinación del equipo en obra.
La capa de compresión es un elemento fundamental dentro del sistema estructural. Su función es aportar continuidad, rigidez y colaboración entre los distintos elementos del forjado. En combinación con la estructura prefabricada y el armado colocado previamente, permite consolidar el conjunto y generar una superficie adecuada para continuar con las siguientes fases constructivas.
Durante el hormigonado, el control de la ejecución es clave. Es necesario garantizar una correcta distribución del material, evitar acumulaciones indebidas, respetar espesores y asegurar que el hormigón cubra adecuadamente el armado. Además, la coordinación entre los operarios, el suministro del hormigón y el uso de la bomba debe estar perfectamente planificada para que el proceso se desarrolle de forma continua y segura.
Estos trabajos requieren experiencia, organización y capacidad de respuesta. Cada fase debe ejecutarse en el momento adecuado, con los medios necesarios y bajo una supervisión técnica constante.
Seguridad, control técnico y calidad en cada fase
La ejecución de trabajos estructurales exige un control riguroso de la seguridad y la calidad. La colocación de armaduras, el tránsito sobre estructura prefabricada, el manejo de equipos de bombeo y el vertido de hormigón requieren una organización clara y una supervisión constante.
En esta fase, cada tarea debe desarrollarse con criterios técnicos y preventivos. La seguridad en obra no es un elemento independiente del proceso constructivo, sino una parte esencial de la forma de trabajar.
Del mismo modo, el control de calidad debe estar presente antes, durante y después de cada actuación. Revisar el armado antes del hormigonado, comprobar la correcta ejecución de la capa de compresión y mantener una coordinación adecuada entre los distintos equipos son pasos imprescindibles para garantizar un buen resultado.
En Vialti defendemos una forma de construir basada en la responsabilidad, la eficiencia y la atención al detalle. Especialmente en obras comerciales, donde los plazos suelen ser ajustados, es fundamental mantener un equilibrio entre rapidez y rigor técnico.
Seguimos avanzando
Con estos últimos trabajos, el supermercado de Santa Ponça continúa tomando forma.
La ejecución del armado, la colocación de negativos y mallazo, y el hormigonado con bomba de la capa de compresión son pasos fundamentales para seguir consolidando la estructura del edificio y avanzar hacia las siguientes fases del proyecto.
En Vialti seguimos demostrando nuestra capacidad para ejecutar obras comerciales de alta exigencia, cumpliendo con los estándares técnicos que requiere el sector retail y cuidando cada detalle durante todo el proceso constructivo.
La construcción de un supermercado no se resume en su imagen final. Detrás de cada apertura hay planificación, coordinación, precisión técnica y muchas fases de trabajo que deben ejecutarse correctamente. En Santa Ponça, seguimos avanzando con ese enfoque: construir con rigor para entregar espacios comerciales preparados para funcionar desde el primer día.