En Vialti seguimos avanzando en la construcción de un nuevo supermercado para una importante multinacional alemana, uno de nuestros clientes más recurrentes dentro del sector retail. En esta fase inicial, la obra se encuentra centrada en dos capítulos determinantes para el éxito del proyecto: movimiento de tierras y cimentación.
Son trabajos que no suelen “lucir” tanto como los acabados finales, pero que condicionan el comportamiento estructural del edificio, la durabilidad del conjunto y, sobre todo, el ritmo de ejecución de las fases posteriores.
Movimiento de tierras: preparar el terreno para construir con garantías
El movimiento de tierras es la primera gran operación en obra y tiene un objetivo claro: dejar el terreno en las condiciones óptimas para recibir la cimentación y el resto de la estructura. En esta etapa se realizan tareas como:
- Desbroce y limpieza del solar, retirando elementos superficiales y adecuando el área de trabajo.
- Excavación y nivelación hasta alcanzar las cotas definidas en proyecto, respetando pendientes y perfiles para evitar acumulaciones de agua.
- Aporte de rellenos seleccionados, cuando es necesario, para homogeneizar el terreno y reducir el riesgo de asentamientos diferenciales.
- Compactación por tongadas, asegurando que la plataforma de apoyo alcance los parámetros exigidos (densidades y módulos de compactación).
Además, en obras de uso comercial es habitual compatibilizar esta fase con la preparación de zonas exteriores (como el área de aparcamiento o viales internos), de forma que el avance sea paralelo y se optimicen plazos.

Cimentación: el arranque estructural del edificio
Una vez preparada la plataforma de trabajo, la obra avanza hacia la cimentación, que es la fase que garantiza que el edificio transmita correctamente las cargas al terreno. En esta etapa, el control técnico y el replanteo son claves, porque cualquier desviación se multiplica en fases posteriores.
De forma general, los trabajos en cimentación incluyen:
- Replanteo topográfico de ejes y posiciones de zapatas, vigas de atado o losas, verificando cotas con precisión.
- Ejecución de excavaciones específicas para cada elemento de cimentación y preparación del fondo de excavación.
- Hormigón de limpieza, que proporciona una base uniforme y limpia para colocar armaduras y garantizar recubrimientos.
- Ferrallado y armado, siguiendo planos estructurales y controles previos al vertido: recubrimientos, separadores, solapes y continuidad.
- Hormigonado estructural, con su correspondiente control de calidad (consistencia, probetas, curado y juntas cuando proceda).
En proyectos como supermercados, donde la operativa futura exige soleras resistentes y gran durabilidad, esta fase es especialmente importante porque define la estabilidad del edificio y la fiabilidad del pavimento.
Control de calidad y planificación desde el inicio
En Vialti abordamos estas fases con un enfoque preventivo: medir, comprobar y documentar antes de pasar a la siguiente etapa. Esto se traduce en revisiones técnicas sobre el terreno, controles de compactación, verificación de replanteos y checklists previos al hormigonado.
El objetivo es claro: asegurar que la obra avanza con base sólida, evitando retrabajos y garantizando que el proyecto pueda seguir su curso con un ritmo estable.
Próximos pasos
Con el movimiento de tierras y cimentación avanzando según planificación, las próximas etapas se orientarán a:
- Arranque de estructura.
- Preparación de soleras y zonas exteriores de urbanización.
- Coordinación temprana de instalaciones para mantener el calendario de ejecución.
En Vialti somos expertos en construcción retail, con más de 30 supermercados construidos. Si tienes en mente un proyecto de construcción para la expansión comercial de tu empresa, no dudes en contactar con nosotros.